Suleiman Abu Ghosh

Años:
17 años
Dirección:
Campo de Refugiados de Qalandia
Estado civil:
Soltero
Fecha de la detención:
05.09.2019
Prisión:
Ofer Detention Center, Prison, and Military Court (&& Beit El Settlement Compound)
Última actualización:
23.03.2020

Arresto

Suleiman fue arrestado por segunda vez en 2019, tan solo unos días después de que su hermana, Mais Abu Ghosh, hubiera sido arrestada. Le trasladaron al Centro de Interrogatorio de Al-Mascobiyyah, donde también se encontraba su hermana, y fue interrogado y torturado. Como métodos de presión durante los interrogatorios, Suleiman y Mais fueron obligados a verse y, además, Suleiman recibió una orden de detención administrativa de cuatro meses.

Arresto anterior

Las fuerzas de ocupación israelíes invadieron la casa de Suleiman Abu Ghosh, en el Campo de Refugiados de Qalandia, el domingo 23 de enero del 2019 a las 2 de la mañana. Suleiman no se encontraba en casa por lo que las fuerzas de ocupación le dijeron a la familia que él mismo debería entregarse. Además, amenazaron a la familia con detenerles y emitir una orden de demolición de su casa; también interrogaron al hermano menor de Suleiman, de 11 años.  Durante la incursión en su casa, la familia recibió una llamada de la oficina de las fuerzas de ocupación advirtiéndoles de que las fuerzas armadas no se irían hasta que Suleiman se entregara. Tras varias horas de amenazas a su familia y de llamar al teléfono de Suleiman, que estaba apagado, las fuerzas armadas israelíes se fueron. Sin embargo, informaron a su familia de que Suleiman debía entregarse (a los soldados del checkpoint militar de Qalandia) cuando volviera a casa o supieran cuál era su paradero. Un rato después Suleiman volvió a casa y su familia le contó qué había pasado. Fue a Qalandia a entregarse. Tras cinco horas detenido y siendo interrogado por las fuerzas de ocupación israelíes del checkpoint militar de Qalandia, fue puesto en libertad. Media hora después, un oficial de las fuerzas de ocupación israelíes llamó a su familia informándoles que la puesta en libertad de Suleiman había sido un error y que tenía que presentarse en la presión de Ofer. A las 00.30 de la noche Suleiman estaba frente a la prisión de Ofer.

Interrogatorio

Los soldados israelíes le cachearon minuciosamente en una habitación de la prisión de Ofer. Después, le montaron en un jeep militar con los ojos vendados y las manos esposadas con bridas. Desde el jeep militar le llevaron a una habitación en la que volvieron a cachearle. Tras una revisión médica, le entregaron ropa de la cárcel y le llevaron a la sección de menores de la prisión de Ofer. Estuvo allí dos días hasta que se lo llevaron para interrogarle. Los interrogatorios se centraron en las publicaciones que Suleiman tenía en el Facebook; también le preguntaron por la muerte de su hermano en 2016 y por las razones que le llevaron a cometer un apuñalamiento. Le interrogaron durante una hora y después le llevaron de nuevo a la sección de menores de la prisión de Ofer.

Estatus legal

Una semana después de su arresto, le impusieron una lista de cargos entre los que se incluía incitación a través de las redes sociales, específicamente en Facebook, alegando que sus publicaciones apoyaban una “organización hostil”. Además, la fiscalía militar afirmó que Suleiman influía en la opinión pública de su zona, pudiendo afectar con ello la seguridad pública y el orden. Por las publicaciones que había realizado también fue acusado de apoyar acciones y objetivos de una “organización hostil”; fueron percibidas como elogios a los mártires y a Hamas, a quien las fuerzas de ocupación consideran una organización “ilegal”. También tuvieron en cuenta los comentarios y los me gusta que recibieron estas publicaciones. Así, las políticas de la ocupación siguen violando el derecho de libertad de opinión y de expresión de los palestinos, ya que les persiguen continuamente por publicaciones que expresan opiniones y creencias. Por lo tanto, las fuerzas de ocupación violan directamente derechos reconocidos por las Convenciones Internacionales y los acuerdos. La fiscalía militar pidió que Suleiman permaneciera en prisión hasta que se celebrara el juicio. Sin embargo, el juez militar decidió ponerle en libertad previo pago de 4.000 ILS de fianza hasta que se celebrara el juicio, el 6 de febrero de 2019. Desgraciadamente, la fiscalía pidió que se aumentara el periodo de detención 72 horas más para poder emitir una orden de detención administrativa contra Suleiman. Tras revisar el material, el juez militar concluyó que se podía aplicar una orden de detención administrativa contra él y extendió su detención a 42 horas. La orden de detención de Suleiman se extendió el 23 de enero de 2019 para emitir una orden de detención administrativa contra él.

Detención administrativa: un expediente secreto que persigue a los menores

Suleiman, menor de 16 años, recibió una orden de detención administrativa el 22 de enero de 2019 de cuatro meses, que pueden renovarse indefinidamente. Durante la sesión de confirmación, el juez militar aseguró que no podía revelar ningún detalle de la información que tenía por cuestiones de seguridad de la región. También afirmó que el expediente de Suleiman era confidencial y concluyó que la orden administrativa emitida atendía a cuestiones de seguridad. Alegó asimismo que la información confidencial que poseía era “cualitativa” e indicaba que dejar en libertad a Suleiman supondría una amenaza para la seguridad de la zona. A pesar de argumentar que Suleiman es un menor sin antecedentes previos relacionados con “la seguridad” y que no está afiliado a ninguna organización, el juez confirmó sin lugar a dudas la orden de detención administrativa y no redujo el tiempo de la misma. Además, el juez afirmó que Suleiman fue detenido por estar en contacto con personas que suponían “una amenaza para la seguridad de la zona y de sus habitantes”. El juez militar aseguró que, a razón de la información confidencial que le habían entregado, la detención administrativa era la única vía para prevenir el “peligro” que suponía que Suleiman fuera puesto en libertad. Como resultado, el juez confirmó la orden de detención administrativa de cuatro meses. Aunque esta orden de detención administrativa está confirmada, las fuerzas de ocupación además llevarán a Suleiman a juicio por los cargos de “incitación”. Tenía una audiencia judicial el 6 de febrero del 2019 que fue pospuesta hasta el 6 de marzo del 2019 para continuar con el juicio por el cargo de supuesto “incitación”.   

Los menores: bajo el yugo de la venganza

La detención del menor Suleiman Abu Ghosh se enmarca dentro de una política sistemática de las fuerzas de ocupación de violar y suprimir los derechos humanos básicos y las libertades de los palestinos. El caso de Suleiman prueba que las autoridades de la ocupación afirman que sus publicaciones en Facebook provocaban “incitación” pero, en realidad, su intención desde el principio era detenerlo y mantenerlo en prisión. Esto se refleja en el hecho de que la fiscalía pidiera aumentar el tiempo de detención de Suleiman para poner emitir una orden de detención administrativa contra él después de que el juez militar decidiera ponerle en libertad bajo fianza a la espera de juicio. Las fuerzas de ocupación israelíes utilizan la política de detención administrativa como una herramienta de represión y venganza contra los presos y presas palestinas, especialmente en el caso de Suleiman, cuyo hermano es un mártir que, según las fuerzas de ocupación, estuvo involucrado en un apuñalamiento en 2016. Las autoridades de la ocupación no solo asesinaron al hermano de Suleiman y demolieron su casa, sino que detuvieron arbitrariamente a Suleiman en el aniversario de la muerte de su hermano. La decisión del tribunal militar de dejar en libertad bajo fianza a Suleiman refleja que sus publicaciones en Facebook no suponían una amenaza real ni a corto ni a largo plazo. Sin embargo, se le impuso una orden de detención administrativa para mantenerlo detenido. Esto indica que la decisión de la inteligencia de la ocupación es más fuerte que la decisión del tribunal. El abuso de poder se hizo visible cuando el juez informó que la información sobre el caso era confidencial, por lo que los abogados de Suleiman no pudieron acceder al expediente y, por lo tanto, no pudieron responder a las alegaciones. La esencia de un juicio justo quedó socavada. La emisión de la orden administrativa contra Suleiman forma parte de una política arbitraria de detención administrativa llevada a cabo contra los palestinos. Esto contraviene el Derecho Internacional ya que las detenciones no pueden ser arbitrarias de manera general, especialmente para aquellos a la espera de juicio. Las convenciones internacionales así lo garantizan, en particular el Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos, que dice: “(…) la prisión preventiva de las personas que hayan de ser juzgadas no debe ser la regla general, pero su libertad podrá estar subordinada a garantías que aseguren la comparecencia del acusado en el acto del juicio (…)”. Al emitir la orden de detención administrativa contra Suleiman, las autoridades de la ocupación probaron que hacen uso de la misma arbitraria e ilegalmente para vengarse de los presos. Además, las fuerzas de ocupación eluden las decisiones de los tribunales militares manteniendo a los detenidos en detención incluso si los tribunales deciden ponerlos en libertad.

La familia y el castigo colectivo

La familia Suleiman tiene cuatro hijos y tres hijas, todos ellos residen en el Campo de Refugiados de Qalandia, al norte de la Jerusalén ocupada. La familia perdió al hijo mayor hace tres años; Abu Ghosh fue asesinado el 25 de enero de 2016 por las fuerzas de ocupación israelíes por provocar presuntamente un apuñalamiento en el asentamiento de Beit Horon, situado en el pueblo de Beit Awr al-Fawqa. Desde entonces, la familia ha sufrido diferentes tipos de restricciones y castigos colectivos llevados a cabo por la ocupación. Por ejemplo, las fuerzas de ocupación tuvieron retenido el cuerpo sin vida de Hussein Abu Ghosh durante cuatro días antes de entregárselo a su familia. El ejército israelí demolió la casa de la familia dos meses después de asesinar a su hijo. Las autoridades de la ocupación han aplicado mecanismos continuos de castigo colectivo a la familia Abu Ghosh. Como un acto de venganza hacia la familia, las fuerzas del ejército de ocupación detuvieron a un segundo hijo, Suleiman, en el aniversario de la muerte de Hussein.